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Entradas

Fuego y Lluvia

  a Lu Vodopivec          En la Isla de Borneo, un antropólogo escocés me contó una historia que al principio creí inverosímil. Yo era parte de una expedición que se contactó con un pueblo de salvajes que vivían en el corazón de la isla, rodeados de selva densa. Europa necesitaba poner luz a todo el planeta tierra y entender a sus habitantes más recónditos. El día anterior había tomado fotografías, que jamás revelaré, a los miembros destacados del poblado. Por la mañana, al calor de una hoguera me contó la historia:      Tal vez parezca una locura propia de seres primitivos, pero en el Congo septentrional, donde también estuve investigando hace unos años y el clima es muy distinto al selvático de aquí, suelen nombrar a un elemento de la comunidad con el título de Yuki Lluvia. Su única misión es hacer llover y que el pueblo no pase privaciones. Se aloja en la mejor choza, le dan los alimentos más preciados, incluso carne de búfa...

Informe KO dama

     Poco importa como llegó este documento hasta mis manos. Se han dicho muchas cosas: que me acosté con su empleada para obtener información, que era apócrifo. En fin, los periodistas están para eso, para hacer conjeturas en el aire y me resbalan. Si es cierto que hice correr el rumor y utilicé a la prensa para que aparezcan interesados. Puede verlo y comprobar que se trata de la letra de la señora Kodama. Aquí poseo la prueba fehaciente realizada por un perito caligráfico que avala lo que digo y evitará sospechas que musitan falsificaciones. Es el lado B de lo que culminó en uno de los últimos libros de Jorge Luis Borges que llevara el título de Atlas , publicado por Emece en 1984. Creo que lo que pido no es mucho, apenas un millón de dólares por tan preciado material que un coleccionista como usted sabrá valorar y guardar por el amor y veneración que siente por nuestro más célebre escritor. En cambio, si llegara a caer en otras manos, se imagina..., sería publicado de...

Niño Perdido

           Es revivirlo y, pese a que ya han pasado más de treinta años, sentir nuevamente conmoción en la piel, en la quijada de la memoria. Por primera vez voy a contar el hecho del cual fui un testigo pasivo, con la esperanza cierta de exorcizar tan amargo recuerdo. Procuraré no omitir detalles de importancia.      Todo ocurrió durante un caluroso verano en el balneario de Mar del Tuyú, la cual algunos osados no dudan en llamar: La perla del Atlántico. Pese a mi sobrada juventud, me esparcí sobre una liviana reposera a contemplar el mar. De a ratos me sumergía en una novela, creo de Soriano . De repente las personas a mi alrededor comenzaron a aplaudir efusivamente. Al alzar la cabeza comprobé que se debía a un niño extraviado en la playa, como tantas veces sucede. Tendría unos seis años, calculé, y lo llevaba un señor sobre sus hombros para mayor visualización. Pasada una media hora sin novedad alguna fue izado a mayor altura, sobre ...

Reserva Ecológica

    Florencio vivía con su madre en un oscuro departamento ubicado en las cercanías del obelisco porteño. Escapando a la rutina semanal, y tal vez de su progenitora, l os domingos y feriados se adentraba por los senderos de la Reserva Ecológica. Sus ávidas manos portaban  una caja de zapatos vacía.  Extasiado con la naturaleza, no podía dejar de avistar todo lo que estaba a su alcance. Disimuladamente escondía bichos, tierra, plantas y también piedras. Al regresar, la madre dejaba de chupar mate para recriminarle que sus extrañas colecciones hacían mucho ruido y que su pieza iba a colapsar de tanta porquería acumulada.     Ayer  la policía junto a diversas autoridades de flora y fauna derribaron la puerta del departamento. Al revisar la pieza comprobaron con pasmo que había más Reserva ahí que en la Reserva misma. Florencio, apenas notó movimientos inusuales, se dirigió sigiloso por un sendero que conducía al río. Lo hizo aferrado a su caja de zapat...

Wolf, el Sabio

  En construcción      No hay texto sin contexto. Entre los años 1492 y 1540 sucedieron cuatro hechos que serán fundamentales para que ocurriera esa conexión tan íntima entre este proto hombre y la República del Ecuador. A saber: el desembarco europeo en América, el inicio de la reforma protestante en 1517, la fundación de Quito en 1534 y la aprobación de la Companía de Jesús en 1540.      Aclaro, a lo mejor en vano, que no me mueve ni la gloria como historiador ni clavar un best seller en el mercado editorial; me basta con poner en valor la figura de quien marcó a fuego nuestro país dotándolo de un legado inmenso y que últimamente, producto del fatal descuido de las nuevas generaciones, ha sido depositado como una simple placa fría en un parque alejado o institución de segundo orden.      Gran labor realizó el biógrafo Alwin Shade hace más de cien años, no lo niego; pero cuando lo entrevistó ya se encontraba débil y olvid...

Cuarto estanco

           Una tarde regresó del colegio y no dejó que lo abrazara como de costumbre, insistí pero nunca más me lo permitió. Sin merendar siquiera fue a encerrarse a su cuarto que quedaba en los altos de la casa. Cosas de adolescentes, me dijo la madre para complacerme.     Al tiempo c omenzó a bajar con los ojos enrojecidos por esa vidriosa y obsesiva pantalla del celular que le habíamos comprado pocas semanas atrás. Pronto le noté un andar taciturno. Tenía la mirada esquiva y balbuceaba palabras vacilantes. Luego dejó de ir a la cancha, tampoco volvimos a compartir juegos de mesa que tanto nos hacían felices a carcajadas.      Un día de otoño descubrí que vociferaba frases incomprensibles: Tranevis fojta luman , repitió dos veces. Lo anoté sin que se diera cuenta y fui a buscar a google: Esloveno. Otras semanas eran frases repletas de ce hache: chino, probablemente. Comprobé entonces que podía manipular varios idiomas. ...

Varón Humboldt

           Caminaba el año 1802 cuando arriba a Quito el científico más renombrado del cosmos: el mismísimo barón, Alexander Von Humboldt. Junto a él llegó su inseparable y botánico amigo Aimé Goujaud, quien apenas pisa suelo americano se hace llamar Amado Bonpland (tr. buena planta). Les venía siguiendo los pasos, desde Bogotá, un científico sur americano y gran admirador: Francisco José de Caldas.      De una personalidad y oratoria avasallante, Humboldt se pasea de reunión en reunión cautivando a la élite quiteña. Allí conoce a Carlos Montúfar un joven apuesto, entusiasta y servicial. Caldas, en cambio, era muy católico y desapegado a las reuniones sociales. Prefería estar con Dios o investigando su colección de plantas antes de perder tiempo con humanos; se rumoreaba que además de aburrido era casto. Ambos lo acompañan en una serie de travesías por el corredor volcánico ecuatoriano, preludio del viaje colosal que planeaba hacer junto...

Ricardo por wathsapp

           Durante la semana organizamos un asado por el grupo de wathsapp. Desde lo sucedido a Ricardo no nos volvimos a juntar. Fue una muerte repentina, tan joven y absurda. Como siempre establecimos quien se encargaría de traer cada cosa. La noche anterior apareció un mensaje que alborotó a todos: "Llevo el pan" Provenía de su número. Al día siguiente comimos el asado; faltó pan.

Oeste

  Para Santi.      Llevo al menos treinta días sujeto a una cama sanitaria de hospital. Treinta días al menos sin probar alcohol, cigarrillos, sal; sin ponerme zapatos ni calzoncillos. Cada veinticuatro horas me pinchan cinco veces y empastillan otro tanto. Merodean entrecruzadas mangueras de drenaje, bolsitas colgando de ganchos; visión desperfilada. Cuando ingresé a la clínica me afirmaron que estaría internado una semana, a lo sumo diez días y ya vamos... Necesito que me dé un valor adecuado en la sangre para conseguir el alta pero éste resulta siempre esquivo. Por el único ventiluz de la habitación se acaba de posar la sombra de un pájaro que enseguida arrió contra la tarde. En un rapto abandono el ímpetu de pronta recuperación; al carajo el huésped de oblicua paciencia. Me atraviesa la anegadiza resignación que usurpa cualquier pensamiento hasta derrumbarlo, hasta dejarlo vacío. Soy esculpido por el hondo tedio de días simétricos, insulsas comidas, arbitr...

Origen del fútbol

     Alerta máxima: En las últimas horas, el departamento de historia de la FIFA halló documentos donde se demuestra fehacientemente que durante su estadía en la universidad de Cambridge, Charles Darwin, cuando no tenía clases, se la pasaba observando encuentros de un juego novedoso que consistía en introducir senda pelota forrada de cuero en un arco rectangular sin apelar a la utilización de miembros superiores. Lo más asombroso del hallazgo resultó ser una nota caligráfica de su puño y letra que podría tirar por el sumidero años de dilatada teoría evolucionista. Aquí copio y pego textual: « Hubo una especie singular que abandonó el agua en forma aun de renacuajo, no por la selección natural o adaptación al medio ambiente sino, para jugar al fútbol » .

Payaso roto

       De cara al espejo sobrevino algo que ya venía arrasando por dentro. Una mueca rígida dejó al descubierto dos hileras de dientes podridos. Enseguida, frente a la pelota roja que tomaba hondamente mi nariz, comprendí que algo se había roto en mí. Siempre haciendo de payaso hasta convertirme en uno, en todo momento, sin poder abandonar esa mirada triste que ya se me había impreso en las pupilas. Esta misma tarde, encima mío, una bandada de pájaros me observó fijamente mientras migraban llevando a otras tierras la imagen de un torpe bufón y la vergüenza que corroía mis huesos transparentes. Harto estoy de derramar lágrimas de pantomima sobre la cara pintada buscando que niños rían y aplaudan fascinados por mis continuos fracasos. Una flor clavada en el pecho a la espera de aquel amor que ya no vendrá y zapatones que tanto incomodan para ir a ninguna parte. Tremendas noches sueño al payaso de pie en el escenario: reflectores lo enfocan con máxima potencia. Un part...

Árbolito de Navidad

     Habían terminado las clases y, como en un tobogán, los días que faltaban para Navidad se fueron acelerando. Le pedí a papá un arbolito de verdad para poner los regalos y que no sea el de plástico de porquería de siempre. Una tarde regresó del trabajo con un bulto extraño. Inmediatamente dejé de armar un rompecabezas y me acerqué a toda prisa. Cuándo lo vi, upa lalá, me agarró ese inquieto cosquilleo que ocurre pocas veces en un día. Era un árbol tan alto como yo. Papá lo dejó en un rincón. Le insistí que lo plantara en el medio del living y que con maceta no me interesaba. Papá iba evaluando las posibilidades pero enseguida salió mamá de la cocina. Están locos, dijo y agregó: vivimos en un departamento, en un tercer piso. Ahí estuve a punto de llorar fuerte, como tan bien me sale; no fue necesario. Papá se quitó el saco, se agachó para abrazarme y decirme algo al oído. Apenas mamá volvió a la cocina a seguir preparando la cena, papá fue hasta la caja de herramientas...

Negativo Revelado

       La Plaza se sacude entre bombas que caen como palomas de fuego. Dificulta esquivar los escombros de la recova recién demolida. Papelitos apretados deslizándose por un arrojo de sangre, buscando el río. Humo y gases envuelven tenaces estandartes cosidos con hilos de memoria. Pañuelos bordados circulan sus ovarios por el ombligo de la pirámide. Campanadas sotánicas sacuden escarapelas patricias que empantanan al Cabildo. Alpargatas gastadas esperan a un costado de la fuente mientras Diego, siempre eterno, ofrenda su tesoro dorado en el balcón ritual. Casa Rosada iza el helicóptero transportando un perro muerto. Ocurre este grito: "Viva la Patria rebelada".

Acuario

       Jamás olvidaré esa mañana que, envuelto en aire frenético, decidí vaciar el placard de mi habitación. Por entonces salía poco y qué sentido tanta ropa. Terminó ovillada en bolsas de consorcio negras que ubiqué en un rincón del living. Procedí a quitar estantes, barrales y accesorios. Le di tres manos de pintura celeste para piscina a las paredes y al piso que luego recubrí de tierra, piedras y plantas oxigenadoras. Ambientación con dibujos de caracolas y otros motivos marítimos en los laterales y el fondo. Por último eliminé las puertas para colocar un vidrio biselado adherido con silicona. En la parte superior dejé una abertura por donde ingresar agua, alimentos, tal vez acariciarlo. La espuma de sueños se zambulló como un reguero en esa caverna hendida y bien sellada.      Los primeros días lo observaba desde la cama y me hundía en horas entretenidas. Podía quedarse inmóvil durante largos períodos. Adoraba su sigilo prolongado. De repente ...