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Mostrando entradas de marzo, 2026

Diferencia

  A Cipe Lincovsky      Primero vinieron por Bertolt Brecht, pero como yo no era Bertolt Brecht, ni me preocupé. Luego no vinieron por nadie más. Parece que la cosa era nomás con él.

Contenedor Abierto

       En la boca despejada de la noche, una sombra abre la tapa y se asoma al contenedor de basura. Entre los desperdicios distingue media hamburguesa. Doblega su anatomía lo suficiente para ingresar a buscarla. La acaricia antes de darle, pese a notarla fría y manoseada, un primer mordisco visceral. Mientras mastica alcanza a entrever, casi sepultadas, una mesa y una silla. Se sienta a terminar de cenar cuando, en eso, encuentra una cocina iluminada y, por el fondo, un jardincito con el pasto recién cortado. Sale de la casa a tirar la basura para mantener el orden. Apenas pisa la calle comprende que se ha olvidado las llaves adentro y la noche que le espera.

Souvenir

       Las tribunas, desbordadas. Partido decisivo. Un paso, apenas, para alcanzar la gloria. Tensión nerviosa y pierna fuerte. Los noventa minutos terminan empatados. Habría entonces alargue y gol de oro. Para darle aire fresco al equipo ingresa el Pichi Díaz, un juvenil de inferiores que hace su debut en primera. Al minuto, se escabulle en el área y bate al arquero. Pitazo final y campeones. La hinchada, como un tsunami de gliptodontes, invade el campo de juego buscando quedarse con un souvenir del Pichi; el nuevo ídolo. Enseguida comienzan a quitarle la ropa, incluídos los calzoncillos, hasta dejarlo completamente desnudo. Luego, lo que pocos quieren recordar: comenzamos a quitarle otras cosas. No quedó nada del Pichi. Yo, tras forcejear con varios, me llevé la mano que apretó bien fuerte para festejar el gol.