En la boca despejada de la noche, una sombra abre la tapa y se asoma al contenedor de basura. Entre los desperdicios distingue media hamburguesa. Doblega su anatomía lo suficiente para ingresar a buscarla. La acaricia antes de darle, pese a notarla fría y manoseada, un primer mordisco visceral. Mientras mastica alcanza a ver, más hacia abajo, una mesa y una silla. Se sienta a terminar de cenar cuando, en eso, encuentra una cocina iluminada y, por el fondo, un jardincito con el pasto recién cortado. Sale de la casa a tirar la basura para mantener el orden. Apenas pisa la calle comprende que se ha olvidado las llaves adentro y la noche que le espera.
Muy interesante ...juega con la dura realidad
ResponderEliminarPobreza, marginalidad...si ya no tenes nada en la vida, la imaginación es un instrumento para, por lo menos poder escapar un poquito de esa espantosa realidad. Lo más triste de todo ...es que no solo esta naturalizado sino que muchos proponen penalizando.
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