Un día dijo que de grande quería ser bombero. Los padres le consiguieron el casco, un traje de su tamaño y la manguera. Después armaron su habitación en los altos de la casa. En el piso hicieron un agujero redondo e incrustaron un tubo en el medio. Todas las mañanas prendían fuego en la planta baja y activaban la sirena. El hijo abandonaba la cama aferrado a la manguera mientras se ponía el traje. Desesperado se deslizaba por el tubo para apagar el incendio. Luego desayunaba y partía hacia la escuela. Aquella mañana olvidaron que se había quedado a dormir en la casa de un compañerito. Al regresar se tropezó con las cenizas de su traje, de su casco, de su manguera, de los sueños abrazados por sol que todo lo antecede.
Pensamiento Carretel