Ir al contenido principal

Bombero

 

   

    Un día dijo que de grande quería ser bombero. Los padres le consiguieron el casco, un traje de su tamaño y la manguera. Después armaron su habitación en los altos de la casa. En el piso hicieron un agujero redondo e incrustaron un tubo en el medio. Todas las mañanas prendían fuego en la planta baja y activaban la sirena. El hijo abandonaba la cama aferrado a la manguera mientras se ponía el traje. Desesperado se deslizaba por el tubo para apagar el incendio. Luego desayunaba y partía hacia la escuela.

    Aquella mañana olvidaron que se había quedado a dormir en la casa de un compañerito. Al regresar se tropezó con las cenizas de su traje, de su casco, de su manguera, de los sueños abrazados por sol que todo lo antecede.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Contenedor Abierto

       En la boca despejada de la noche, una sombra abre la tapa y se asoma al contenedor de basura. Entre los desperdicios distingue media hamburguesa. Doblega su anatomía lo suficiente para ingresar a buscarla. La acaricia antes de darle, pese a notarla fría y manoseada, un primer mordisco visceral. Mientras mastica alcanza a entrever, casi sepultadas, una mesa y una silla. Se sienta a terminar de cenar cuando encuentra una cocina iluminada y, por el fondo, un jardincito con el pasto recién cortado. Sale de la casa a tirar la basura para mantener el aseo. Apenas pisa la calle comprende que se ha olvidado las llaves adentro y la noche que le espera.

Souvenir

       Las tribunas, desbordadas. Partido decisivo. Un paso, apenas, para alcanzar la gloria. Tensión nerviosa y pierna fuerte. Los noventa minutos terminan empatados. Habría entonces alargue y gol de oro. Para darle aire fresco al equipo ingresa el Pichi Díaz, un juvenil de inferiores que hace su debut en primera. Al minuto, se escabulle en el área y bate al arquero. Pitazo final y campeones. La hinchada, como un tsunami de gliptodontes, invade el campo de juego buscando quedarse con un souvenir del Pichi; el nuevo ídolo. Enseguida comienzan a quitarle la ropa, incluídos los calzoncillos, hasta dejarlo completamente desnudo. Luego, lo que pocos quieren recordar: comenzamos a quitarle otras cosas. No quedó nada del Pichi. Yo, tras forcejear con varios, me llevé la mano que apretó bien fuerte para festejar el gol.

Diferencia

  A Cipe Lincovsky      Primero vinieron por Bertolt Brecht, pero como yo no era Bertolt Brecht, ni me preocupé. Luego no vinieron por nadie más. Parece que la cosa era nomás con él.