I- Apertura Hasta hace no mucho tiempo creía que el sacrificio en el ajedrez era uno de los hechos más heroicos que podía ejecutar un individuo de la gran familia ajedrecística. ¡Hoy estoy convencido! ¡Sacrificio! ¡Sacrificio! Idea preciada, valentía de unos pocos elevados caballeros. Para empezar, bueno sería contar la historia de uno de los más notables ajedrecistas que supo pasear su talento por estas latitudes: el excelso Gran Maestro Leoici Fircas. Aunque en verdad la Federación le retiró tal título, cosa que juzgo inoportuna. Su carrera profesional comienza, como es sabido, mediando la década del cuarenta. En ese entonces tenía, para la documentación argentina, treinta y nueve años recién cumplidos. Poco saben que en realidad sumaba cuarententa y ocho abriles, ya contaré por que la inexactitud de la edad. El motivo de la tardía incursión en el arte del trebejo y sus ocupaciones anteriores fueron, en su...
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