Ir al contenido principal

Noseda a la Cicarello


agArregui un puñado de Aimonetti
y Marchesini ligero pal Barisio
con más D´ambrossio que Afranchino
un guiso Mangiantini; que conTursi
Apariente un Altamirano mishio.

Una Cicarello me echó la Miranda
ahí nomás le Jurandyr amor entero
y entregué mi Claverino contumaz,
fuimos de Scursoni a la Piazzalonga
metí loca Mannara a esa Tartaglia
a riesgo de pasar por Bufatelli y Ardanáz.

Desperté entre Duré y medio Vegetti
la Frontini transpirada, Pobersnik de mí
como un Gainzaraín atado a la catrera
con Calocero, era pleno Marzolini
recé un Patersnoster, oré a Cristofanelli
quién me Salvucci?, qué Malavolta fulera.

Kuchen el socorro a flor de Gargini
un Figún fue a Berón lo que pasaba
y quitó las Marrapodi aquel santo;
ese Fattori me robó hasta Laferrara
si no era por mi Salvatelli no la cuento
Otarola no me agarran lo garanto.

Eiras mi Tesuri, mi Vidal
Hoy Silvera Barranco abajo.
Pa´ no ponerme a llorar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Retorno

  El hombre pudo vencer sus temores y abandonó las cuevas. Fue entonces cuando admiró estrellas, ideó dioses, mitigó piedras, elevó ciudades, flotó océanos, acuñó monedas, coloreó lienzos, procuró el amor, anheló desmesura, suspiró poesía, fabricó artilugios, animó guerras, derrochó champagne y calentó pan duro. En este preciso momento, encerrado en una habitación sombría, alguien observa el techo desde su cama sin poder dormir.

Acuario

               Jamás olvidaré esa mañana que, envuelto en aire frenético, decidí vaciar el placard de mi habitación. Por entonces salía poco y qué sentido tanta ropa. Terminó ovillada en bolsas de consorcio negras que ubiqué en un rincón del living. Procedí a quitar estantes, barrales y accesorios. Le di tres manos de pintura celeste para piscina a las paredes y al piso que luego recubrí de tierra, piedras y plantas oxigenadoras. Ambientación con dibujos de caracolas y otros motivos marítimos en los laterales y el fondo. Por último eliminé las puertas para colocar un vidrio biselado adherido con silicona. En la parte superior dejé una abertura por donde ingresar agua, alimentos, tal vez acariciarlo. La espuma de sueños se zambulló como un reguero en esa caverna hendida y bien sellada.      Los primeros días lo observaba desde la cama y me hundía en horas entretenidas. Podía quedarse inmóvil durante largos períodos. Adora...

Jesús de Flores

     Al Papa Francisco      Esa tarde otoñal crucé la plaza Flores como todos los días y lo descubrí. Me conmovió de inmediato hasta lo más hondo. Su mirada bondadosa, la barba crecida y el pelo revuelto. Tenía el torso desnudo y flaco hasta exponer las costillas. Una especie de pantalón raído cubría sus partes pudendas. Costras como llagas acariciaban sus manos y también sus pies descalzos.      Recordé que de niño, cuando fui monaguillo, lo veía clavado en la cruz y me provocaba cierto cosquilleo en todo el cuerpo. No podía dejar de observarlo. Entusiasta entonaba repetidas veces la oración del padrenuestro y ayudaba al sacerdote con la ceremonia de la misa.      Esa misma noche cociné unos cornalitos fritos y también le llevé una jarra con café. Lo hice envuelto en un buzo oscuro con capucha; no pude evitar sentirme un monje franciscano. Seguía tirado en una colchoneta vieja a un costado del monumento. Parecía do...