Cuando Claudio Crocco convirtió certero cabezazo contra club Colo Colo, Caballito, comuna céntrica, celebró convulsionado. Cancha con capacidad colmada. Cacho, camiseta cinco, continuó corriendo cual cerril caudillo, combatió cada cuero circular con colosal coraje. Cúper cegó cualquier conato chileno. Cañete comandó comprometedores contraataques. Como ciclópeo carrilero, Ciruja cercenó costado contiguo. Colegiado, colgando cronómetro consumido, concluyó cotejo. Comentaristas comunicaron: considerable conquista copera.
Pensamiento Carretel