" Otra vez" , murmuró cuando al abrir la caja fuerte comprobó que no estaba. Conteniendo cierta resignación pasó un trapo húmedo para eliminar todo vestigio de tierra. Sin prisa fue a la calle y tomó un taxi con rumbo al cementerio. Al llegar se dirigió a la tumba de su esposo. Agachada excavó hasta dar con el cajón. Luego levantó la tapa para, una vez más, arrebatarle el anillo de casados.
Pensamiento Carretel