Abandona la gatera y se desliza por la arena al ritmo de una respiración frenética. Ahí va, tal vez, la última esperanza de ser alguien. Recorre la recta final en posición expectante. Brota la yugular que se aferra a su cuello. A metros del disco primerea cabeza a cabeza con otra potranca decidida. Asoma el talón del pie desde la alpargata gastada. Una pavorosa polvareda pospone la visión. Cae al suelo con el boleto en la mano y el corazón explotando. Más allá se alza el cartel indicador exhibiendo un triunfo por medio hocico nomás.
Mucha emoción.....
ResponderEliminarBuenísimo. En unas pocas oraciones cortas, toda la trama
ResponderEliminarParticularmente me quedo con la ¿hipérbole, animización? de la yugular que se aferra a su cuello. Es rara. Me gusta.
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