Ir al contenido principal

Teléfono Fijo

 

    Se acercó el gerente de la empresa en persona. Le explicó que era la única casa con teléfono fijo (uno negro de baquelita) que aún quedaba en la ciudad. Habló de costos y logística, también utilizó la palabra despropósito. Una anciana le contó que su hijo había desaparecido durante la última dictadura cívico militar y se sabía el número de memoria. Va a conservar la línea por si un día la llama, como antes.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Contenedor Abierto

       En la boca despejada de la noche, una sombra abre la tapa y se asoma al contenedor de basura. Entre los desperdicios distingue media hamburguesa. Doblega su anatomía lo suficiente para ingresar a buscarla. La acaricia antes de darle, pese a notarla fría y manoseada, un primer mordisco visceral. Mientras mastica alcanza a entrever, casi sepultadas, una mesa y una silla. Se sienta a terminar de cenar cuando encuentra una cocina iluminada y, por el fondo, un jardincito con el pasto recién cortado. Sale de la casa a tirar la basura para mantener el aseo. Apenas pisa la calle comprende que se ha olvidado las llaves adentro y la noche que le espera.

Souvenir

       Las tribunas, desbordadas. Partido decisivo. Un paso, apenas, para alcanzar la gloria. Tensión nerviosa y pierna fuerte. Los noventa minutos terminan empatados. Habría entonces alargue y gol de oro. Para darle aire fresco al equipo ingresa el Pichi Díaz, un juvenil de inferiores que hace su debut en primera. Al minuto, se escabulle en el área y bate al arquero. Pitazo final y campeones. La hinchada, como un tsunami de gliptodontes, invade el campo de juego buscando quedarse con un souvenir del Pichi; el nuevo ídolo. Enseguida comienzan a quitarle la ropa, incluídos los calzoncillos, hasta dejarlo completamente desnudo. Luego, lo que pocos quieren recordar: comenzamos a quitarle otras cosas. No quedó nada del Pichi. Yo, tras forcejear con varios, me llevé la mano que apretó bien fuerte para festejar el gol.

Diferencia

  A Cipe Lincovsky      Primero vinieron por Bertolt Brecht, pero como yo no era Bertolt Brecht, ni me preocupé. Luego no vinieron por nadie más. Parece que la cosa era nomás con él.