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Entradas

Veraneo en Mardel

       Dejó la pala y el rastrillito para meterse a jugar entre las olas. Vino  una no tan alta pero potente, comprendió tarde, cuando ya se había doblado en dos y terminó inerme contra la orilla. A partir de entonces nunca más volvió a meterme al mar. Lo observa desde la rambla, sentado en su silla de ruedas.

Museo Perpetuo

            Tras varias visitas a la intendencia -incluso en una llegó a encadenarse tres dias con megáfono en mano- Pascual Salomone tuvo una respuesta afirmativa. Por fin había sido aprobado el proyecto del museo para rescatar al hijo pródigo del pueblo que arrastró su apellido más allá de las fronteras. Enérgico repetía que buscaba fomentar los valores que su ilustre figura inspiraba.     L o había conocido antes de la fama y después del ocaso. Con íntima convicción se convirtió en un coleccionista minucioso, suspendido en su persona. Lo albergó en su casa cuando perdió todo. Una noche, mientras lo observaba dormir, juntó gotas de baba en un frasquito. Tenía un humor tan cambiante como una oveja recién esquilada. Pascual apeló a la clemencia del admirador incondicional.      Luego de meses de reformas se edificó un museo moderno en las afueras del pueblo para homenajear al eximio personaje. Fue ubicado junto al rancho ...

Figurita Difícil

  Hay recuerdos imborrables, sobre todo aquellos que quedan pegados a la retina tierna de la infancia. Más aun si suceden  en la precipitada atmósfera en que se iba a disputar el primer campeonato del mundo en el país. Bajo la contagiosa consigna: "Argentina 78" cursé mi tercer grado en un colegio religioso y como el resto de mis compañeros, yo también junté las figuritas de los equipos participantes del mundial. Los recreos fueron el ámbito propicio para intercambiar las repetidas. Luego de meses emulando como un mantra sagrado los “sila” y los “nola”, ya estaba por completar el álbum. Solo me faltaba una: la del arquero alemán Sepp Maier, que era imposible de obtener. Un día antes del receso invernal mi compañero Juan L -no diré el apellido- ingresó al aula con el rostro inflamado cuando, arrogante, alzó una mano y comenzó a agitar la figurita que a todos nos faltaba. Se armó de inmediato un alboroto a su alrededor. Tenía conductas fanfarronas y no pude ocultar mi fastid...

Cacique Eterno

       En un asado que aconteció por el sur del conurbano bonaerense un antropólogo me refirió una historia sorprendente ocurrida cuando el Gran Chaco formaba parte del Mato Grosso, estamos hablando de los primeros tiempos de la conquista de América. Aferrado a un vaso de vino, no sin riesgo de mitificación, señaló que los hechos fueron circulando de boca en boca hasta que un fraile jesuita lo apuntaló en papel y el relato viajó a Europa.      Todo arrancó cuando el cacique de una de las tribus de la zona referida no pudo complacer sexualmente a una de sus esposas y se mostró compungido. Era la primera vez que le sucedía, pensó y puede que haya vociferado. La muchacha, tal vez para consolarlo, le mostró uno de sus largos pelos de la cabeza. Había encanecido y eso era señal clara que la vejez estaba merodeando. El cacique la azotó y luego le cortó la lengua para que guarde silencio. Al salir el sol mandó a uno de sus ministros a buscarle frutos de un...

Recompensa

  Enseguida pegamos carteles en decenas de postes y negocios del barrio. Su foto más reciente, su gracioso nombre, la palabra gratificaré y números telefónicos de contacto. De regreso al departamento nos topamos con el silencio más tremendo. Faltaban torpes saltos de baba, topetazos en la cintura y agitados bufidos repletos de sumisa emoción. Aun quedaba presente su hedor en el sillón, en las frazadas; inclusive trepando por las paredes. Al otro día hubo una serie de llamados, varios falsos, de inescrupulosos que solo pretendían cobrar la recompensa. Mientras tanto seguíamos juntando pelos, lagañas secas y restos de huesos astillados que iban apareciendo por los rincones más intrincados del departamento. Esa tarde me hubiera tocado a mí darle el agotador paseo para restarle energía y que depusiera sus acaloradas necesidades fisiológicas. Por la noche bajamos a la calle y comenzamos a despegar todos los carteles que terminaron arrojados en tachos de basura. Luego fuimos a cenar...

Vaquita de San Antonio

Apenas se posó en su antebrazo le tembló todo el cuerpo. Sintió enseguida el peso invisible de la suerte. Era el primer ser vivo que lo tocaba en semanas. Aun confuso pudo observar con detalle las delicadas patas y el curioso cuerpo bermellón coronado de redondelitos negros. Percibió entonces una vanidosa y obstinada quietud. Tras propinar un segundo suspiro febril le ofreció, con la palma abierta de su mano, una abrupta oscuridad; aplastándola para siempre.

Mate Amargo

    Va amaneciendo  y se arrima hasta la cocina a preparar unos mates. La pava chilla impudorosa sobre la hornalla. Vierte agua caliente sobre un borde suave de yerba. Chupa de la bombilla mientras vislumbra un día esperanzador donde cumplirá, por fin, alguno de sus sueños postergados. Entre mate y mate surgen imágenes poderosas indicando que nada es imposible. Se aferra con ambas manos como si fuera una bomba de ilusión y lo acerca nuevamente hacia la boca.      Al quinto o sexto mate la yerba se lava. Enseguida comprende que el día será cruel e inexorable, como siempre.

Billy el conejo

            El recuerdo sobrevino, como un salto inesperado, al verlo cruzar la calle. Tenía esa expresión apesadumbrada de cuando éramos niños, el mismo andar vacilante, el mismo pelo renegrido y pajoso. Fuimos, triste sino, compañeros en el jardín de infantes.      Llegando la primavera la señorita había traído una caja colorida y misteriosa. Nos asomamos como un ensamble enardecido para descubrir que en su interior se encontraba un conejo bebé. Tenía la mirada asustadiza y perdida. En aquella época no existían proteccionistas de animales ni esas cosas. Era tan blanco, suave con sus dientitos salientes hacia abajo y sus orejas atentas hacia arriba. Entre todos le elegimos el nombre: Billy. Nos enteramos que hasta fin de año cada uno se lo llevaría a su casa para cuidarlo. Hoy puedo intuir que tal propuesta escondía un primitivo plan pedagógico.      Esperé día tras día que llegara mi turno. Fue de casa en casa y la a...

Pervivencia

      " Otra vez" , murmuró cuando al abrir la caja fuerte comprobó que no estaba. Conteniendo cierta resignación pasó un trapo húmedo para eliminar vestigios de tierra. Sin prisa fue a la calle y tomó un taxi con rumbo al cementerio. Una vez ahí se dirigió a la tumba de su esposo. Agachada excavó hasta dar con el cajón. Luego levantó la tapa para, una vez más, arrebatarle el anillo de casados.

Reloj Pulsera

          S e arrima hasta el umbral de una casa antigua. Toca el timbre y espera. Alguien que no conoce se asoma por la puerta entreabierta. Lo llama por su nombre, cosa que le resulta extraña. Luego de atravesar el zaguán, arrastrando pasos temblorosos, sube por una escalera ancha de madera. Arriba hay disponibles varias habitaciones. Ingresa en aquella donde siente una fragancia dulce de mujer. Bajo la penumbra lo desviste lentamente usando manos y lengua. Paralizado la deja hacer mientras vislumbra como, entre tanto, va deslizándolo con suavidad hacia la cama.      Al otro día despierta y se da cuenta enseguida que olvidó su reloj pulsera. Regresa a buscarlo. Reconoce la dirección pero, en lugar de la casa antigua, encuentra un edificio de departamentos. El encargado, mientras baldea la vereda, le asegura que no puede ser; que hace más de treinta años trabaja ahí.

Uruguay Traduction

      Llamó un productor. Tengo una gran noticia para darte, me dijo. Vendimos tu obra al extranjero. ¿A dónde?, pregunté. Al Uruguay, respondió. La semana que viene viajas a Montevideo y te juntas con el traductor, se llama Washington Machado. ¿Con qué sentido? Resulta que el público de teatro uruguayo, que los hay, prefiere ver obras que no escondan los uruguayismos, inclusive que los resalte. De hecho ya está traducida y solo faltan ultimar detalles.      A la hora señalada me embarqué en la Cacciola hasta Carmelo. Luego subí a un micro que me deparó en la terminal Tres Cruces. Preferí caminar hasta Plaza Cagancha para estirar las piernas. De ahí a media cuadra estaba la oficina del traductor. Resultó ser un flaco moreno con rulos chiquitos. Nos dimos un apretón de manos. Enseguida fue a preparar unos mates a la cocina. Regresó con el termo inclinado bajo el brazo. Nos sentamos en un sillón y, mientras mateaba con fragor, Washington hizo aparecer el t...

Operación Calamar

       La tranquilidad del balneario se vio definitivamente afectada por la aparición de un cuerpo humano flotando en la orilla. Fue encontrado por un grupo de pescadores cuando iba amaneciendo. El hecho sucedió dos kilómetros al sur del muelle. Algunos pescadores, aferrados a la caña, alzaron la voz: Entre que no se pesca nada y que ahora aparece gente muerta en el mar, que desgracia nos espera. Afortunadamente no era temporada alta pues un acontecimiento así espanta al turismo o al menos lo aletarga.      Hubo un llamado agitado alertando sobre el hallazgo. Atendió el cabo segundo Galíndez. Solicitó la ubicación y luego dijo: Ya mandamos un móvil. Luego se arrimó hasta el despacho del inspector Norberto Gordillo a llevar la noticia y seguir instrucciones. El inspector estaba con los pies sobre su escritorio. Acariciándose los cachetes de la cara le comunicó: Vaya Galíndez de inmediato, no toque el cuerpo y busque indicios alrededor; mire atenta...

Arquetipo

           Esta historia la oí en el Café Brasilero , uno de los bares más antiguos de Montevideo. Hubiese sido preferible que la escuchara Eduardo Galeano, pero ya había fallecido hacía años. En una de las mesas contiguas alguien comenzó a contar que un amigo veía a su hijo correr y patear con cierta destreza una pelota imaginaria por toda la casa. El botija hacía gestos inestables y festejaba goles de cara a las paredes. El padre siempre le regalaba libros y juego didácticos. Sin embargo para ese cumpleaños eligió comprarle una pelota de cuero profesional. El hijo la agarró no muy convencido y se fue a jugar al patio del fondo. Al otro día el padre volvió de la oficina y encontró la pelota quieta en un rincón y a su hijo jugando nuevamente con la otra. Se le paró enfrente e indagó: ¿ Qué ocurre que no usas la que te regalé? El hijo levantó apenas los hombros anticipando su respuesta: Es muy bonita papá, pero ésta es más liviana y la domino mejor.

Pirabuelos

       Mi abuela era una mujer más bien callada, de poco entusiasmo. Desde que tengo recuerdos iba a visitarla y siempre le pedía que me contara aquello que había sucedido hacía mucho tiempo en el pueblo. Apenas entrelazaba las primeras palabras su mirada se volvía brillosa. En cada relato iba agregando nuevos matices a los hechos y eso generaba una total atención de mi parte; como si fuera la primera vez que lo oía.      Aquella madrugada desbordó la represa situada río arriba a causa de precipitaciones inauditas que fisuraron parte de su estructura. El agua fue tapando los finos pastizales de las orillas. Luego se arrastró en torno a campos aledaños hasta alcanzar los barrios bajos; los habitados por pescadores, por gente humilde que sueña con suaves remadas. Pronto el casco urbano avizoró una leve onda del líquido dulce y amarronado. La plaza principal formó un piletón interminable. El pueblo comenzó a sentir el silencio íntimo del agua discurr...

Erunt Omnia

       Aquel viernes por la tarde apuré los pasos hasta la biblioteca municipal esperanzado en obtener lectura fresca para el fin de semana. Pretendí una novela. Noté de inmediato que los libros, de la A hasta la Z, eran todos propios de Borges. También apareció inscripto su caprichoso apellido en los anaqueles de ciencia, historia, jardinería, senderismo, etc. Fui a realizar la debida queja. La hermética respuesta del bibliotecario me desconcertó aun más. Completé una retirada sencilla como silenciosa.      La semana siguiente ocurrió otro hecho que volvió a dejarme azorado. La calle Serrano era ahora totalmente Borges. Doblé por Gurruchaga, que acaso pronto también sería Borges. Vi gatos a los que, sin dubitar, sus dueños vociferaban Borges. Comprendí que no faltaría mucho  para que todo se denominara Borges: las dos orillas del Riachuelo, el bajo Saavedra, la desprolija correntada del arroyo Maldonado, las carteleras ajadas de Constitución....

Batalla Final

  Armó la estrategia de defensa en segundos. Los soldados con fusil al frente. El resto, incluidas tapitas de gaseosa y hasta un pomo de plasticola, a la retaguardia. Se trataba de un enemigo apoyado por fuerzas vivas interplanetarias. Cuando la madre ingresó a la habitación observó todo desordenado y una carta. Allí se enteró que su único hijo, con apenas ocho años, era un General y había sido tomado prisionero. Nunca más sabría de él.

Chirolita

      En el viejo Canal 9 de la  televisión argentina un famoso ventrílocuo fuma con glamour. Al mismo tiempo, sentado sobre una de sus rodillas, un muñeco habla. Impacto visual interesante pues ambos lucen idéntico vestuario. El atractivo del show radica en que el hombre, formal y culto, le enseña buenas costumbres al muñeco que simula ser un muchacho caprichoso y atrevido. Finaliza el acto. Aplausos.      E l dueño del canal y un joven actor se besan apasionadamente mientras ingresan a un camerino que piensan vacío. No se percatan que en un rincón Chirolita camina en círculos a la vez que enciende lo más pancho un cigarrillo. Chasman yace inanimado, también en calzoncillos, sobre un taburete. El muñeco, alertado por los ululantes gemidos, gira su cabeza maché y les clava sus ojos ambarinos. Todos  comprenden, mientras se suben los pantalones, que mantener silencio es la mejor opción.

Retorno

  El hombre pudo vencer sus temores y abandonó las cuevas. Fue entonces cuando admiró estrellas, ideó dioses, mitigó piedras, elevó ciudades, flotó océanos, acuñó monedas, coloreó lienzos, procuró el amor, anheló desmesura, suspiró poesía, fabricó artilugios, animó guerras, derrochó champagne y calentó pan duro. En este preciso momento, encerrado en una habitación sombría, alguien observa el techo desde su cama sin poder dormir.

Jesús de Flores

     Al Papa Francisco      Esa tarde otoñal crucé la plaza Flores como todos los días y lo descubrí. Me conmovió de inmediato hasta lo más hondo. Su mirada bondadosa, la barba crecida y el pelo revuelto. Tenía el torso desnudo y flaco hasta exponer las costillas. Una especie de pantalón raído cubría sus partes pudendas. Costras como llagas acariciaban sus manos y también sus pies descalzos.      Recordé que de niño, cuando fui monaguillo, lo veía clavado en la cruz y me provocaba cierto cosquilleo en todo el cuerpo. No podía dejar de observarlo. Entusiasta entonaba repetidas veces la oración del padrenuestro y ayudaba al sacerdote con la ceremonia de la misa.      Esa misma noche cociné unos cornalitos fritos y también le llevé una jarra con café. Lo hice envuelto en un buzo oscuro con capucha; no pude evitar sentirme un monje franciscano. Seguía tirado en una colchoneta vieja a un costado del monumento. Parecía do...

Siempre Lista

       Salgo al jardín otra vez a observar el césped. Lo encuentro muy largo, murmuro, mientras se me atragantan las ganas de llorar. Me maté cocinando el pastel de papas y por mensaje de texto me acaba de avisar que no vendrá. Además me nombró a su ex, que reanudaba con ella... ¡Que conchudo de mierda! Estos meses jurando que me quería, que era su pimpollito, su gran amor... Para qué nombraste esa palabra tan pura, tan noble y ahora me haces esto así de repente; y el puto pastel de papas enfriándose en el horno. Resultaste un sorete mentiroso. Igual la culpa es mía, claro, soy engañable, soy natural... una flor de ingenua pelotuda. Tonta retonta.      Observo aturdida esa tela araña manoseada por el rocío. Se aferra al rosal y parece resistente a todo hasta que se rompe, entonces solo quedan hilitos sueltos colgando. Siento que yo soy la que la teje para atrapar y cuando voy a hacerlos míos se destruye la suave trampa y escapan despavoridos. Camino...