Va amaneciendo y se arrima hasta la cocina a preparar unos mates. La pava chilla impudorosa sobre la hornalla. Vierte agua caliente sobre un borde suave de yerba. Chupa de la bombilla mientras vislumbra un día esperanzador donde cumplirá, por fin, alguno de sus sueños postergados. Entre mate y mate surgen imágenes poderosas indicando que nada es imposible. Se aferra con ambas manos como si fuera una bomba de ilusión y lo acerca nuevamente hacia la boca.
Al quinto o sexto mate la yerba se lava. Enseguida comprende que el día será cruel e inexorable, como siempre.
Yo buscaría la calabaza con la que tomabas el dulce, así al menos te dura un poco mas la esperanza
ResponderEliminarEs cierto pierde rápido la esperanza , hay que seguir
ResponderEliminarEl truco está en hacer esas cosas que te transforman el "dia", para que cuando vengan esos que son mas de lo mismo, recuerdes que ese, que fue especial....😊
ResponderEliminarAbsolutamente, así es la vida para los laburantes, vivimos de sueños que se lavan con la realidad. Hermoso
ResponderEliminarQuiero una opción de final esperanzador 😉
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