Dejó la pala y el rastrillito para meterse a jugar entre las olas. Vino una no tan alta pero potente, comprendió tarde, cuando ya se había doblado en dos y terminó inerme contra la orilla. A partir de entonces nunca más volvió a meterme al mar. Lo observa desde la rambla, sentado en su silla de ruedas.
Auch...super trágico! Se me fueron las ganas de meterme al mar🙄
ResponderEliminarMuy bien logrado el silencio narrativo y el final como siempre excelente🫶🏽
ResponderEliminarExcelente remate. Además temática muy actual luego de los sucesos de la ola... Es muy difícil mantener la expectativa y lograr capturar al lector entre tan breves líneas! Logradísimo,Nicolás
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