Llamó un productor. Tengo una gran noticia para darte, me dijo. Vendimos tu obra al extranjero. ¿A dónde?, pregunté. Al Uruguay, respondió. La semana que viene viajas a Montevideo y te juntas con el traductor, se llama Washington Machado. ¿Con qué sentido? Resulta que el público de teatro uruguayo, que los hay, prefiere ver obras que no escondan los uruguayismos, inclusive que los resalte. De hecho ya está traducida y solo faltan ultimar detalles.
A la hora señalada me embarqué en la Cacciola hasta Carmelo. Luego subí a un micro que me deparó en la terminal Tres Cruces. Preferí caminar hasta Plaza Cagancha para estirar las piernas. De ahí a media cuadra estaba la oficina del traductor. Resultó ser un flaco moreno con rulos chiquitos. Nos dimos un apretón de manos. Enseguida fue a preparar unos mates a la cocina. Regresó con el termo inclinado bajo el brazo. Nos sentamos en un sillón y, mientras mateaba con fragor, Washington hizo aparecer el texto. Apoyó una mano en mi hombro y me sugirió que no leyera las tachaduras.
PRIMER
ACTO. Actor 2 entra al bar boliche (atmósfera cargada de humo, luz amarillenta y carteles publicitarios reclames
antiguos colgados en la pared). De pronto estira el cuello como
buscando algo o alguien. Lo encuentra y se acerca hasta la mesa. Se
saludan efusivamente. Se sientan y comienzan una charla.
Actor
1: Qué contás loco valor, tanto
tiempo pila de tiempo sin vernos.
Actor
2: Que increíble notable este encuentro
inesperado. Me dio un alegrón enorme Vamo
arriba nomás.
Actor
1: La pucha che Mirá bo, que han pasado
años y urde la onda nostalgia. (Lo dice con énfasis mientras saca el encendedor yesquero y prende
un Marlboro Nevada).
Actor
2: Pero que te parece Pah bo, de no creer
(Cierra levemente los ojos al final de la frase).
Actor
1: Me surge una mezcolanza un entrevero de recuerdos de cuando éramos niños gurices
y nos íbamos en bicicleta chiva hasta la
orilla del arroyo.
Actor
2: Por supuesto Que no ni no.
Llevábamos gaseosas refrescos o jugo jugolín y sánguches refuerzos para el almuerzo.
Actor
1: La pasábamos espectacular bien de
bien. Y acordate como trepábamos el árbol aquel en busca
de mandarinas tangerinas. (Mueve las
piernas y luego hace un gesto con la mano para solicitarle al mozo
otra Quilmes Patricia).
Actor
2: Tal cual. Ahí va. Volvíamos con las
zapatillas los championes embarrados.
Actor
1: Parecíamos unos cirujas bichicomes.
Siempre listos prontos para la aventura.
(La mirada de ambos se pierde envuelta en aquellas reminiscencias).
Actor
2: ¿Qué es de la vida de Ricardo del
Wilson?
Actor
1: Se ganó el Quini 5 de oro y se mudó
para Belgrano Pocitos.
Actor
2: ¿De veras? Andá bo...
Actor
1: Si, señor valor, se sacó la sortija.
Actor
2: Claro Si, ta, y pensar que
de pibe botija era un tirado pichi
y juntaba moneditas vintenes. Acordate que
vivía pegado a la villa al cantegril
aquel.
Actor
1: Seguro Clavado que ese ya no viaja más
en colectivo ómnibus. Y no me olvido que
era un tremendo ordinario terraja. Acordate
que los padres iban a la frontera y compraban cosas para
revender eran bagayeros.
Actor
2: Fabuloso che Soberbio bo, las cosas que
me contás cuentas del pesado baboso
ese.
Actor
1: Cosas que pasan Es la que hay.
Actor
2: ¿Pedimos unos panchos frankfurter
para acompañar la rubia Patri?
Actor:
1: Ok Ta, pedí meta
nomás que acá son muy
buenos especiales.
Actor
2: Y vos tú cómo andas?
Actor
1: Está complicada salada la cosa. No sobra nada
pero bueno ta, la vamos llevando con calma tranquilazo. (Al finalizar la frase realiza gestos nerviosos calmados).
Actor
2: Me alegra, che bo. Desde Europa siempre
pasan malas noticias sobre el país paisito
y me pongo bien loco cabrero.
Actor
2: Si vos tú te fijas verás que
los noticieros noticiosos tienen fervor por andar exagerando.
Actor
1: Es así Que no ni no, son
unos forros zanguangos que se piensan que
somos fáciles de engañar unos vejigas.
(Afuera
del bar boliche se oyen gritos. Ambos intentan asomarse para ver vichar que ocurre).
Actor
2: ¿Qué es todo ese tremendo quilombo, che bruto
relajo, bo?
Actor
1: Son los pibes chiquilines que andan de
festejo maracaneando por ser semana santa de
turismo ya que no tienen colegio liceo. También andan por ahí los de la escuela que dejaron
colgada los guardapolvos la túnica con
la moña azul.
Actor
2: ¡Qué bárbaro che notable,
bo! (se pone de pie y enfila apronta
para el baño)
SEGUNDO
ACTO. De fondo se oye una canción de Yupanqui Zitarrosa.
Sale por la puerta del baño el Actor 2 con las manos apoyadas en la panza y
tambaleandosé levemente.
Actor
1: ¿Che Bo, qué te sucedió?
Actor
2: No sabes el olor a lavandina agua jane
que había en el baño, me descompuse y casi vomito en
el inodoro water. Quedé
medio atontado abombado.
Actor
1: Uh, que bravo salado eso. Vení,
sentate despacio.
Actor
2: Me parece que voy yendo marchando.
Además mañana tengo turno para renovar el documento la
cédula.
Actor
1: Pero dale, che No seas malo, bo. Ahora
pido unos vasos de fernet 7 y 3 para
acomodar todo.
Actor
2: Excelente idea Está de más, me va a
hacer bien bien de bien. (Corre la silla y
se sienta con parsimonia).
Actor
1: Pasame un escarbadiente palillo para
ordenar el comedor.
Actor
2: Ojo Guambia que te lo tiro, atajalo
como un arquero golero. (Se lo arroja).
Actor
1: (Lo ataja con destreza). Decime si no parezco Amadeo
Carrizo Mazurkiewicz.
Actor
2: Estupendo che Impecable, bo.
Actor 1:¿ Y allá cómo te va?
Actor
2: En lo económico de primera bien de
bien. Sin embargo se extraña un montón en
pila. La gente, las cosas, el olor a ceibo florecido. Por ejemplo,
añoro recostarme en la reposera perezosa
con la pava caldera y el mate listo pronto
mientras mastico unas facturas unos
bizcochos. Allá no existe eso, bo. Es todo cemento portland
y al cielo hay que imaginarlo.
Actor
1: Se presentan ocasiones en las que es mejor ponerle una traba tranca
a la puerta de los recuerdos.
Actor
2: Si Ta, tenés tienes razón.
Actor1: (Mientras se va parando) Voy a emprender la retirada. Me espera mi esposa para la cena.
Actor
2: Me alegró mucho pila encontrarte y hablar con vos contigo.
Actor
1: Nos vemos, che bo. A no aflojar redoblar.
FINAL. Actor 1 se dirige a la puerta mientras se van apagando las luces de a poco. Actor 2, ensimismado, sigue sentado junto a la mesa envuelto en un manto leve de humo y pequeñas pelotitas de telgopor espuma plast. Se corre el telón.
Apenas terminé la lectura, no pude evitar las tachaduras, Washington se cebó otro mate y preguntó que me había parecido el texto con las correcciones. Le dije que me resultaba un poco sobrecargado de expresiones locales y eso podría atentar contra la esencia misma de la obra. Levantó una ceja, no dijo nada y succionó de la bombilla.
Por la noche abandoné Montevideo. Meses después supe que la obra se había estrenado con éxito y que los críticos uruguayos habían destacado efusivamente los diálogos pues respetaban el sentir de un pueblo; la verdadera idiosincrasia charrúa.
Muy bueno. Tu uruguayada
ResponderEliminarLindooooo!!! Muy bueno el volver a las raíces. El "valor" ( y no por loco) de las palabras.
ResponderEliminarHermoso, me costo la uruguayada porque no tengo acostumbrado el oido...pero muy bueno. Tendré que viajar..🤩
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