La tranquilidad del balneario se vio definitivamente afectada por la aparición de un cuerpo humano flotando en la orilla. Fue encontrado por un grupo de pescadores cuando iba amaneciendo. El hecho sucedió dos kilómetros al sur del muelle. Algunos pescadores, aferrados a la caña, alzaron la voz: “Entre que no se pesca nada y que ahora aparece gente muerta en el mar, que desgracia nos espera”. Por fortuna no era temporada alta pues un acontecimiento así espanta al turismo o al menos lo aletarga.
Hubo un nervioso llamado alertando sobre el hallazgo. Atendió el cabo segundo Galíndez. Solicitó la ubicación y luego dijo: Ya mandamos un móvil. Luego se arrimó hasta el despacho del inspector Norberto Gordillo a llevar la noticia y seguir instrucciones. El inspector estaba con los pies sobre su escritorio. Acariciándose los cachetes de la cara le comunicó: Vaya Galíndez de inmediato, no toque el cuerpo y busque indicios alrededor; mire atentamente ya que la arena se puede tragar cualquier pista. Enseguida me contacto con los de Forense para que manden el camioncito refrigerado.
Horas más tarde Galíndez regresó a la comisaría con las novedades. Señor inspector, se trata de un hombre con rasgos orientales, probablemente chino. Descartamos que se trate de un turista ya que iba vestido con un mameluco de operario. Era joven, unos veinticinco años, tal vez menos. Usaba bigotes sobre rasgos muy refinados. No noté golpes en la cara ni en los brazos. Armé la carpa mortuoria para alejar a curiosos y preservar la escena del crimen. Ni se imagina el alboroto que se armó entre los pescadores costeros, seres tan entrometidos como despreciables. Luego llegó la gente de Forense y subieron el cuerpo al camión morguero. Mañana le van a hacer la autopsia y podremos saber a ciencia cierta las causas de la muerte y el tiempo que lleva fallecido.
Respire Galíndez y alcánceme una aspirina que necesito calmar la mente para recrear el cuadro que acaba de describirme. Ya está. ¿Encontró algo en torno al cadáver que pudiera ser de ayuda? Una moneda agujereada colgando del cuello de esas que atraen la suerte o la plata, contestó Galíndez. Espere que anoto. Tras anotar el inspector se sacudió de la silla y, mirando a su subordinado, le dijo: Mañana lo quiero a primera hora en la morgue y de ahí acompañe al chino muerto hasta la autopsia. Se trata de un caso complejo pero no imposible. No podemos dejar nada librado al azar. Usted ya me conoce: soy optimista por antonomasia.
Al día siguiente llegó Galíndez con los resultados. Los dejó encima del escritorio y expresó: Lea esto inspector, no lo va a poder creer. No traje los lentes, Galíndez. Haga el favor de contarme con detalles y a viva voz todos los pormenores del informe.
Por empezar resulta que el chino... era una china. Ya sospechaba que tenía rasgos demasiado delicados para ser un hombre. El día de su aparición en la playa, cuando me arrimé lo suficiente hasta su rostro, algo me hizo desconfiar. Todos nos equivocamos porque llevaba bigotes postizos, el pelo corto y bustos muy pequeños. Pude verlos y le aseguro que eran muy pequeños. Además, oiga bien: tenía una faja de cuero cubriéndolos.
El cadáver contiene dos rastros de ADN masculino de diferentes sujetos. Uno fue detectado en su vagina y otro, menos espeso, en la boca que posiblemente se trate de saliva. El deceso se produjo aproximadamente a dos días de hallado el cadáver. El motivo de la muerte es polémico. En principio se trataría de un ahogamiento en el mar; le encontraron abundante agua salada en los pulmones. No registra lesiones ni traumatismos severos aunque si un hematoma leve en la espalda. Y escuche esto otro: estaba embarazada de cuatro meses.
El inspector Gordillo pidió una nueva aspirina y que lo dejara solo. A los veinte minutos volvió a llamarlo y dio las siguientes directivas: Vaya, antes que cierren, a los tres supermercados chinos que tenemos en la comarca y pregunte si conocen a la muchacha. Lleve esta foto en la que parece solo dormida. Galíndez salió a cumplir con las directivas impuestas sin dejar de pensar cuanto admiraba a su jefe, apunto tal que veía en él, al padre que lo abandonó de niño.
Por la noche Galíndez llamó al inspector y le indicó que ningún comerciante chino ni sus empleados conocían a la víctima. También le indicó que no se perdiera la oferta de vinos Canciller del super de la 80 y 2.
En las primeras horas de la mañana, apenas llegó Galíndez, el inspector le informó que prefectura acababa de reportar que un barco pesquero chino merodeaba hace tres días la costa argentina lindante al partido del Tuyú. Y agregó: prepare las cosas Galíndez que se embarca al mediodía. Vamos a requisar ese barco de popa a proa. Busque testimonios que sirvan. Si tiene que amenazarlos no lo dude, ya le enseñé como hacerlo. Tranquilo que le conseguí un traductor.
Informe de Galíndez: El barco pesquero chino Kon Chu IV intentó darse a la fuga al divisarnos. La pericia del comodoro prefecto los disuadió y desde el lanchón pudimos hacer un abordaje prolijo. Tripulación total: 27. Salvo el capitán y 5 oficiales, el resto se encontraban deshidratados y con signos palpables de desnutrición. Enseguida notamos condiciones laborales muy precarias; algunos se resbalaron en cubierta pues iban descalzos. En la cámara frigorífica legal se hallaron 500 toneladas de calamares argentinos; muy por encima de lo permitido. En una bodega oculta descubrimos 200 ejemplares de tiburón gris, cuya pesca está prohibida según las leyes nacionales de preservación ictícola. También nos topamos con otras especies que serán investigadas oportunamente por el organismo que se ocupa de estos temas y ahora no recuerdo; son varias siglas. Si se labraron de inmediato las actas de infracción correspondientes.
Constatamos de inmediato que todos los tripulantes eran hombres. No dejamos a ninguno sin tomarles muestras de sangre. El capitán negó que en algún momento hubiera una mujer abordo. Este oficio sagrado no admite mujeres, remarcó. Separamos a los trabajadores del capitán y los oficiales para interrogarlos sin que se sintieran presionados. Algunos indicaban que esa cara les resultaba familiar pero dudaban. Le recuerdo inspector que estaban como atontados, mal comidos y mal dormidos. La mayoría de los testimonios se disparaban en quejas contra la empresa y los oficiales.
Con el traductor nos empezamos a impacientar cuando, de repente, llegó el último operario y, siéntese bien que ya le traigo una aspirina, llorando nos dijo que si, que la conocía.
Confesión del Chino: Aceptar trabajo por venir de pueblo costero pobre, muy pobre. Contratista decir que viaje durar dos años. Ir hasta pueblo y contar a madre quien mojar pañuelo. Luego ir a casa de novia que quedar a la vuelta... primero tristes por mucho tiempo alejados. Luego planear lo del bigote y la faja. También cortar cabello y peinar con raya al costado. De este modo estar juntos y conseguir otro jornal para, una vez en tierra firme, comprar casita que tanto anhelar. Ambos firmar contrato, ella con documentación de primo. A la semana ya estar embarcados en el Kon Chu IV. El verdadero sexo de Shu Li pasar desapercibido por resto de tripulantes. Era fuerte y manejar redes a la par de todos.
Problema surgir cuando darse cuenta de estar embarazada. El patrón no iría a puerto firme y bebé no sobrevivir entre vísceras de pescados. Shu Li enfermiza y muy muy asustada. Oleaje grande mover todo. Esa noche miraba las luces de la costa y suspirar. Si la descubrían ir presa. Hicimos amor bajo bote de emergencia y prometí encontrar solución a la mañana siguiente. Me dijo: ve a dormir, en un rato aparezco por camarote. Nunca apareció. Busqué bajo bote y no estaba. Pareció raro porque bote estar inclinado. Recorrer todo el barco y ningún rastro de ella. No sé si tiró mar, no sé si cayó por accidente, no sé si descubrió alguien y empujó. No sé nada.
El novio se largó a llorar una vez más y comenzó a gritar: Todo culpa mía, todo culpa mía. El traductor me iba informando ante cada vocablo, inclusive imitaba los tonos utilizados por el muchacho.
Atendiendo a lo complejo de la situación arribó un barco de prefectura y se llevó al pesquero escoltado hasta Mar del Plata donde hay puerto y fiscalía. Toda la tripulación quedó demorada. Yo regresé en el lanchón de la comarca y me vine sin demora a su despacho para contarle lo sucedido.
El inspector Gordillo comenzó a atar mentalmente la información reunida. Antes dijo: Tenía razón Galíndez, muy rico ese Canciller y a muy buen precio. Luego le solicitó que se retirase del despacho.
Informe del inspector Gordillo: La víctima, llamada Shu Li, 22 años, estaba aterrada por las consecuencias de saberse embarazada en altamar. Para colmo de males, en un barco pesquero explotado de calamares y otras especies; ávido de continuar llenando hasta el último rincón de sus bodegas. Sabiendo estériles sus derechos laborales pretendió entonces utilizar un bote de emergencia para huir hacia la costa próxima que es la nuestra, la del Tuyú. Era de noche y el mar se encontraba más agitado que nunca. Un certero movimiento del bote, ya desprendido por Shu Li en uno de sus extremos, la empujó al agua. Tal vez gritó sin ser oída, tal vez pretendió nadar hasta que se quedó sin fuerzas y la muchachita se ahogó. Caso cerrado.
¿Escucha los bombos Galíndez?, parece que se filtró a la prensa que en el pesquero secuestrado había toneladas de bagres y borriquetas. Los pescadores costeros están indignados. Atribuyen la falta de pesca de los últimos años a la depredación de los chinos en nuestros mares. Ya rodearon la intendencia y golpean puertas y ventanas con las cañas de pescar. Vaya Galíndez y disperse a los revoltosos. ¿Sólo? Si, usted puede. Oiga una cosa antes de retirarse... Hay algo que no quedó resuelto y es la aparición de ADN salival en la boca de la occisa. No coincide con ninguno de los tripulantes del pesquero y, además, averigüé que los chinos no suelen besarse en la boca. Míreme de frente y júreme por su madre que usted no fue. Siempre el mismo, Galíndez. Retiresé y si tiene que disparar un par de tiros al aire para asustarlos no lo dude.
Un relato atrapante...tenes. que pensar hacer una novela...te iría genial
ResponderEliminarValió la pena esperar. Me encantó, hasta me reí.😉
ResponderEliminarEs verdad, la traducción está bien, hablan así, al menos en argentina.
ResponderEliminar;)