Salgo al jardín otra vez a observar el césped. Lo encuentro muy largo, murmuro, mientras se me atragantan las ganas de llorar. Me maté cocinando el pastel de papas y por mensaje de texto me acaba de avisar que no vendrá. Además me nombró a su ex, que reanudaba con ella... ¡Que conchudo de mierda! Estos meses jurando que me quería, que era su pimpollito, su gran amor... Para qué nombraste esa palabra tan pura, tan noble y ahora me haces esto así de repente; y el puto pastel de papas enfriándose en el horno. Resultaste un sorete mentiroso. Igual la culpa es mía, claro, soy engañable, soy natural... una flor de ingenua pelotuda. Tonta retonta. Observo aturdida esa tela araña manoseada por el rocío. Se aferra al rosal y parece resistente a todo hasta que se rompe, entonces solo quedan hilitos sueltos colgando. Siento que yo soy la que la teje para atrapar y cuando voy a hacerlos míos se destruye la suave trampa y escapan despavoridos. Camino...
Pensamiento Carretel