Va amaneciendo y se arrima hasta la cocina a preparar unos mates. La pava chilla impudorosa sobre la hornalla. Vierte agua caliente sobre un borde suave de yerba. Chupa de la bombilla mientras vislumbra un día esperanzador donde cumplirá, por fin, alguno de sus sueños postergados. Entre mate y mate surgen imágenes poderosas indicando que nada es imposible. Se aferra con ambas manos como si fuera una bomba de ilusión y lo acerca nuevamente hacia la boca. Al quinto o sexto mate la yerba se lava. Enseguida comprende que el día será cruel e inexorable, como siempre.
Pensamiento Carretel