Mi abuela era una mujer más bien callada, de poco entusiasmo. Desde que tengo recuerdos iba a visitarla y siempre le pedía que me contara aquello que había sucedido hacía mucho tiempo en el pueblo. Apenas entrelazaba las primeras palabras su mirada se volvía brillosa. En cada relato iba agregando nuevos matices a los hechos y eso generaba una total atención de mi parte; como si fuera la primera vez que lo oía.
Aquella madrugada desbordó la represa situada río arriba a causa de precipitaciones inauditas que fisuraron parte de su estructura. El agua fue tapando los finos pastizales de las orillas. Luego se arrastró en torno a campos aledaños hasta alcanzar los barrios bajos; los habitados por pescadores, por gente humilde que sueña con suaves remadas. Pronto el casco urbano avizoró una leve onda del líquido dulce y amarronado. La plaza principal formó un piletón interminable. El pueblo comenzó a sentir el silencio íntimo del agua discurriendo por las calles. Enseguida levantamos los muebles y aparatos eléctricos. Todavía la veo a mamá rezando arriba de su máquina de coser.
Al día siguiente continuaron las lluvias torrenciales. La crecida alcanzó una altura excepcional que en la radio no dudaron en dictaminar de histórica. Se podían ver víboras y capibaras juntos en las copas de los árboles para escapar del desmadre fluvial. Los pobladores se atrincheraron en sus casas trepados a lo que podían. La humedad ascendía por las paredes y reventaba los revoques. Afortunados eran los que tenían casas de dos pisos.
El agua alcanzó también la iglesia. Lo vimos al cura con la sotana mojada hasta la mitad, también a la figura de Jesús flotando en la sacristía. Los supersticiosos pusieron a quemar velas en los santos. Muchos creyeron que se trataba del diluvio universal a causa de un castigo divino por pecados cometidos. Se echaron culpas con nombre y apellido ya sea por adulterio, robo, holgazanería y otros mandamientos no bendecidos.
Anegado el ferrocarril, la ruta y sin suministro eléctrico no tardó en llegar la pronta sensación de aislamiento. Hubo nula ayuda del gobierno provincial que estaba ocupado en descomprimir una sublevación castrense. Se impuso una comitiva para rescatar animales. El carpintero del pueblo construyó, con fe inquebrantable, una barcaza de madera que manos unánimes echaron sobre las aguas. Rescataron tres chanchos machos, algunas gallinas y un burro virulento que casi manda a pique la embarcación.
Mientras tanto, fueron pudriéndose los cajones fúnebres hasta debilitarse y esto posibilitó que los cuerpos tiesos abandonaran sus eternas tumbas. Emergieron purulentos por el lodo blando hasta coronarse en la superficie.
Una niña nadó unos metros para intentar rescatar a su muñeca que se alejaba flotando a la deriva. Gritó fuerte y el agua se tiñó de colorado todo alrededor. El padre acudió en su auxilio. Tenía lastimado uno de sus muslos. Cuando limpiaron la sangre vieron la mordida. No era de palometa, consideró uno de los presentes: se trata de una mordida humana... Hubo de inmediato sorpresa y espanto.
Los pescadores salieron con sus botes a ver que ocurría. Fueron los primeros en verlos. Quisieron atrapar a uno pero resultaban hábiles nadadores. Además emitían una onda sonora cautivante que sofrenaba los impulsos. Los niños se asomaban fascinados por las ventanas altas para observarlos nadar en las inmediaciones de sus casas. Algunos oían un canturreo irresistible con promesas de golosinas y se arrojaban a sus brazos. Un compañero de la escuela perdió tres dedos cuando pretendió acariciar a uno menudo que creyó su adorado abuelo.
Por la radio anunciaron que ya habían numerosas víctimas con mordeduras, incluso no se descartaba que hubiese gente devorada. Parecía que arrastraban un hambre atroz y nada los detenía. Golpeaban sus cabezas contra puertas y ventanas. Tenían los párpados pétreos y las mandíbulas inquietas.
Un pescador alcanzó a tocar uno que pasó al lado de su bote. Notó una piel fría y esponjosa. Además pudo verles una madeja de aletas incipientes. "Nadan como ranas y muerden como pirañas", advirtió otro. "Los que llevan puestas sus dentaduras postizas son los más peligrosos". Alguien los denominpo: pirabuelos y ese vocablo se deslizó de boca en boca. "Cada tanto sacan la cabeza fuera del agua y el aire ingresa como un rayo tibio que infla sus pechos". Todo aquel que los vio tenía algo para decir.
El temor en los pescadores fue aumentando al comprobar que cuando se juntaban tres o cuatro pirabuelos podían dar vuelta los botes. Debían detenerlos a golpes de remo en la cabeza. Unos afirmaban que se habían comido a dos pobladores, otros negaban diciendo que en verdad se habían ahogado arrojándose al agua para descifrar el hondo misterio que se esconde tras la muerte. Decenas de pirabuelos nadando por las calles anegadas. Lucían orgullosos sus dentaduras relucientes. Varios fueron vistos mientras intentaban intrusar sus antiguas viviendas en busca de álbumes con fotografías familiares. Entre tanto no dudaban en comerse a un nieto desprevenido o realizar gestos obscenos.
Corrió el rumor de que los pirabuelos eran tozudos y deseaban ser sepultados otra vez en tierra seca para descansar sus huesos en paz. Hubo otro rumor, también intolerable, que describía apareamientos perversos bajo el agua, causante de remolinos acelerados.
Al séptimo día comenzó, por fin, a bajar el agua. Hubo apariciones aterradoras que, sabes bien desde niño, jamás te contaré. Nada volvió a ser lo mismo. El cementerio fue reconstruido sobre una lomada a unos kilómetros del pueblo y todos fueron enterrados nuevamente, esta vez en cajones de concreto.
Cuando termina el relato, como siempre, mi abuela se levanta su vestido para mostrarme el pedazo de nalga faltante.
Bien descriptivo.Me gusto.
ResponderEliminardivertido !
ResponderEliminarMuy actual y divertido.
ResponderEliminarEse final fantástico 🖤
ResponderEliminarQué imaginación!!
ResponderEliminarMuy interesante
Muy bueno! La lectura se dejaba llevar por los detalles de los recuerdos. Y no pude dejar de conectarlo, de alguna manera, con los abuelos que reclaman los miércoles en Congreso. Excelente!!!
ResponderEliminarTragicómico. Me encantó!💯
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