La tranquilidad del balneario se vio definitivamente afectada por la aparición de un cuerpo humano flotando en la orilla. Fue encontrado por un grupo de pescadores cuando iba amaneciendo. El hecho sucedió dos kilómetros al sur del muelle. Algunos pescadores, aferrados a la caña, alzaron la voz: Entre que no se pesca nada y que ahora aparece gente muerta en el mar, que desgracia nos espera. Afortunadamente no era temporada alta pues un acontecimiento así espanta al turismo o al menos lo aletarga. Hubo un llamado agitado alertando sobre el hallazgo. Atendió el cabo segundo Galíndez. Solicitó la ubicación y luego dijo: Ya mandamos un móvil. Luego se arrimó hasta el despacho del inspector Norberto Gordillo a llevar la noticia y seguir instrucciones. El inspector estaba con los pies sobre su escritorio. Acariciándose los cachetes de la cara le comunicó: Vaya Galíndez de inmediato, no toque el cuerpo y busque indicios alrededor; mire atenta...
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