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Arquetipo

 

   

   

    Esta historia la oí en el Café Brasilero, uno de los bares más antiguos de Montevideo. Hubiese sido preferible que la escuchara Eduardo Galeano, pero ya había fallecido hacía años. En una de las mesas contiguas alguien comenzó a contar que un amigo veía a su hijo correr y patear una pelota imaginaria por toda la casa. El botija hacía gestos inestables y festejaba goles de cara a las paredes. El padre siempre le regalaba libros y juego didácticos. Sin embargo, para ese cumpleaños eligió comprarle una pelota de cuero profesional. El hijo la agarró no muy convencido y se fue a jugar al patio del fondo. Al otro día el padre volvió de la oficina y encontró la pelota abandonada en un rincón y a su hijo jugando nuevamente con la otra. Se le paró enfrente e indagó: ¿Qué ocurre que no usas la que te regalé? El hijo levantó apenas los hombros anticipando su respuesta: Es muy bonita papá, pero ésta es más liviana y la domino mejor.

Comentarios

  1. Lo imaginario muchas veces es más lindo..💫

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  2. Hermoso. Me gustó mucho

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    Respuestas
    1. Viviana Carinci Esborraz8 de julio de 2025 a las 14:04

      El cuento está muy lindo y tiene un aire entrañable, con ese clima nostálgico y tierno que remite a lo cotidiano. La escena en el Café Brasilero y la referencia a Galeano le suman un toque poético y local. Sin embargo, el giro final se ve venir desde temprano: la pelota imaginaria que representa el mundo interno del niño resulta más poderosa que la real. Aunque la historia es cálida, esa resolución era bastante predecible, por lo que pierde algo de sorpresa. De todos modos, deja una reflexión sensible sobre el valor de la imaginación frente a lo tangible

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  3. El insuperqble poder de la imaginación

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  4. Al genio y figura de Galeano le hubiese encantado 🤍✨

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