Para Santi. Llevo al menos treinta días sujeto a una cama sanitaria. Treinta días al menos sin probar alcohol, cigarrillos, sal; sin ponerme zapatos ni calzoncillos. Cada día me pinchan cinco veces y empastillan otro tanto. Merodean entrecruzadas mangueras de drenaje, bolsitas colgando de ganchos; visión desperfilada. Cuando ingresé a la clínica me afirmaron que estaría internado una semana, a lo sumo diez días y ya vamos... Necesito un rango de la medicación para conseguir el alta pero resulta siempre esquivo. Por el único ventiluz de la habitación se acaba de posar la sombra de un pájaro que enseguida arrió contra la tarde. En un rapto abandono el ímpetu de pronta recuperación; al carajo el huésped de oblicua paciencia. Me atraviesa la anegadiza resignación que usurpa cualquier pensamiento hasta derrumbarlo. Soy esculpido por el hondo tedio de días simétricos, insulsas comidas, arbitrarias inyecciones. Anhelo mil cosas simples que ahora están vedadas. Resoplo reclu...
Pensamiento Carretel